Justificación:
La aplicación de una técnica estandarizada y segura para el aseo del paciente forma parte de las buenas prácticas de enfermería y auxiliar de enfermería, orientadas a la prevención de infecciones y el bienestar del paciente. Esta secuencia de limpieza, de las zonas menos contaminadas a las más contaminadas, es un principio fundamental de control de la infección. Se integra en el deber profesional de proporcionar cuidados de calidad y seguros, en consonancia con los principios que rigen la atención sanitaria establecidos en la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, específicamente en su art. 10.1 y 10.5, relativos a la calidad de la atención y la prevención de riesgos.